Si pudiera hacer algo diferente…realmente
no cambiaría nada, nada de lo que soy, nada de lo que creo, nada en lo que me
he convertido.
Ciertamente, tuve mis errores, me
equivoqué en grande, como muchos de nosotros solemos hacerlo alguna vez en la
vida. Tuve momentos buenos, extraordinarios, malos y pésimos. Me he deprimido,
me he caído, he tenido miedo, he llorado hasta quedarme profundamente dormida,
he gritado hasta que la garganta ya no me daba para más, he reído tanto que me
dolía el vientre, he jugado, me he tropezado…pero siempre he sabido levantarme.
A veces no lo hacía de la mejor manera, a veces me levantaba a medias, a veces
me quedaba tirada en el suelo pensando si realmente podía recuperarme de la
caída, a veces he creído que después del golpe ya no iba a volver a caminar
algún día.
Me han mentido, engañado, me han
usado y reciclado, me clavaron un cuchillo por la espalda personas en las que
confiaba, pero también he decepcionado a quienes en mí confiaban. He sentido
celos y he celado, he tenido sueños con cuentos de hadas y pesadillas amargas.
He extrañado y he sido extrañada, he amado y he sido amada. Alguna vez sentí
rencor, ira o envidia y también he jugado con quien no debía. He tirado la
toalla muchas veces por sentirme frágil, incapaz, impotente…he tenido logros y
fracasos, corrí riesgos, tomé atajos. Me han aceptado y me han rechazado. Me
han fastidiado y me han enamorado. Encontré muy buenos amigos y también
personas pasajeras. Muchas veces sentí tristeza, pena y nostalgia. Otras, me he
sentido contenta, vivaz y lista…lista para todo, para los retos, para los obstáculos,
para la vida…
He dicho “ya no puedo más” y me
convencí de que sí podía. He construido muros, pero también construí puentes.
Me he derrumbado y a veces yo misma me consolaba. También sé lo que es llorar
en silencio, callar los miedos, no abrirte a nadie, pero sé qué se siente
llorar con alguien, contarle todo a esa persona y liberarte de la carga de tus
hombros. Sé lo que es tener miedo a confiar en alguien porque han abusado de mi
confianza. Sé lo que es tener amigos y ganar rivales. Sé lo que se siente ser
malo para una persona, pero también sé cuándo puedo ser la adecuada. Sé ganar y
sé perder. No tengo miedo de lo que soy o de quién haya sido. Sé quién soy, de
dónde vengo y a dónde me dirijo…así que, si pudiera hacer algo diferente…realmente
no cambiaría nada, nada de lo que soy, nada de lo que creo, nada en lo que me
he convertido.